Perspectivas históricas de las IAA

Aunque ignoremos la fecha exacta en que el hombre empezó a domesticar animales y a disfrutar de su compañía, no hay duda de que han desempeñado un papel crucial en el desarrollo psicológico y económico de la humanidad.

Ya en 120-140 a.c, Asclepíades de Prusa, médico griego, recomendaba el movimiento del caballo a pacientes con problemas de gota, epilepsia, parálisis y apoplejías, entre otras muchas patologías.

A mediados del siglo XVIII se estableció en Inglaterra una nueva clase de hospital mental “The York Retreat”, en el que aplicaban perspectivas nuevas, y entonces revolucionarias, en el tratamiento de las personas que sufrían trastornos mentales. Entre las diferentes técnicas seguidas en la institución, estaba la introducción, cuidadosamente planeada, de la atención a animales de compañía por parte de los pacientes.

“En las instalaciones había un patio para cada clase de pacientes, y en cada patio había cierto número de pequeños animales –conejos, aves de corral y otros- para que los pacientes adquirieran autocontrol al tener a su cuidado criaturas ms débiles que ellos.” (Jones, 1955)

“Los pacientes suelen estar muy familiarizados con esas criaturas, y creemos que no son solo un medio de disfrute inocente, sino que su trato tiende a despertar sentimientos sociales y benevolentes” (William Tuke[1], 1792)

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Durante 1944-1945, en el Centro de Convalecencia de las Fuerzas Aéreas Americanas de Nueva York, la Cruz Roja americana realizó un experimento con perros. En principio, los perros ofrecían una distracción, pero además, su presencia resulto terapéutica para algunos pacientes, ya que atraían su atención, concentración y estimulaban su responsabilidad de cuidado y entrenamiento de perros.

Ya en el siglo XX, el Dr. Samuel B. Ross fundó en las cercanías de Nueva York en el centro Green Chimeneys, una granja para la reeducación de niños y adolescentes con trastornos del comportamiento, mediante el trabajo con animales.

En 1956, Boris M. Levinson, considerado el padre fundador de la Terapia Asistida con Animales, publicó el primer libro referente “Psicoterapia infantil asistida con animales”.

En 1966, Erling Stordahl, un músico ciego, fundó el Centro Beitostolen, en Noruega, para la rehabilitación de personas con discapacidad visual y física, en donde perros y caballos intervenían en el programa para animar a los pacientes a practicar ejercicio físico. Muchos de los usuarios aprendieron a esquiar, a montar a caballo y a disfrutar de una vida mucho más normalizada que incluyera una cierta actividad deportiva.

A partir de la década de 1970, la Terapia Asistida con Animales experimentó una enorme expansión en Estados Unidos y en algunos países de Europa Occidental. En Europa, concretamente en el Reino Unido se ha venido practicando la Terapia Asistida con Animales de compañía durante más de una década. Aunque al principio las instituciones hospitalarias eran reacias, han ido estudiando sus beneficios y se muestran cada vez más dispuestas a integrarlas en sus tratamientos.

En 1974, Samuel y Elisabeth Corson, realizaron un programa para evaluar la viabilidad de la Terapia Asistida con Animales en un entorno hospitalario, en el cual alcanzaron excelentes resultado. Emplearon perros para tratar a pacientes que no respondían al tratamiento tradicional y que con dicha terapia obtuvieron un aumento de la autoestima, de la comunicación, de la independencia y de la capacidad de asumir responsabilidades en el cuidado de los animales.

A partir de entonces la Terapia Asistida con Animales comenzó a llevarse a cabo en Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y Canadá y empezaron a aparecer múltiples estudios científicos publicados en revistas como Journal of Children, Adolescent Psychiatry, Nursin: Journal of Gerontólogy y Journal of Psychosomatic medicine, Neuropsychology, que demuestran la efectividad a nivel físico, psicológico y social de la Terapia Asistida por Animales y su influencia positiva en el tratamiento de diferentes patologías físicas y trastornos mentales o neurológicos.

En 1980 E. Friedman, J. Lynch y S. Thomas publican un estudio titulado “Animales de compañía y supervivencia en pacientes un años después de salir de una unidad de cuidados coronarios”, en el que concluyen que la relajación, menor inquietud autonómica y longetividad aumentada, lo propiciaban las mascotas, aumentando la comunicación y facilitando que la persona deje de vivir separada del entorno y formando parte del mundo.

A nivel nacional, en 1987 se creó la Fundación Purina, pioneros en España en implantar y financiar programas de Terapia Asistida con Animales a diferentes colectivos afectados por la exclusión y marginación social como: personas de la tercera edad, jóvenes y adultos delincuentes institucionalizados en centros penitenciarios, niños con trastornos generalizados del desarrollo o que presentaran discapacidad física y adultos con patologías varias.

En la actualidad, existe una multitud de asociaciones y entidades dedicadas a la realización de Terapias Asistidas e investigación de los efectos beneficiarios de éstas, ya que se está experimentando un gran desarrollo dentro y fuera de nuestro país. Actualmente se emplea en el ámbito de la Pedagogía Hospitalaria, para mejor la calidad de vida de los pacientes (Martínez Abellán, 2002).