BeneficioS y riesgos de las IAA

Beneficios

“Las plantas y los animales de nuestro entorno son como parte de nuestro cuerpo. Si los eliminásemos, destruiríamos una parte de nosotros mismos. Las personas tienen que mantener un contacto con el entorno y relacionarse con el a lo largo de sus vidas para mantenerse sanos. Un fuerte vínculo hombre-animal es importantísimo para una comunicación sana” (Bustad, 1980)

Los principales beneficios de la incorporación de un animal en una sesión terapéutica son:

Beneficios fisiológicos: 

  • Aumenta la relajación.
  • Disminuye la presión sanguínea/tensión arterial.
  • Disminuye el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria.

 

Beneficios motores:

  • Desarrolla las habilidades motrices finas y gruesas.
  • Modela los comportamientos, a la hora de realizar movimiento de manera voluntaria hacia un objetivo concreto.
  • Mejora las habilidades funcionales/motoras.
  • Aumenta la movilidad y de la realización de ejercicio físico.
  • Potencia la coordinación bimanual y mano-ojo.

 

Beneficios sensoriales:

  • Potencia la estimulación sensorial, ya que el animal es un elemento multisensorial.

 

Beneficios cognitivos:

  • Ayuda a centrar la atención y la concentración, ya que la presencia de un animal generalmente centra y mantiene toda la atención de los usuarios, lo que se aprovecha para lograr mejor rendimiento en el trabajo.
  • Mejora la concentración.
  • Potenciar la memoria a corto y largo plazo, a parte de los diferentes tipos de memoria.
  • Desarrolla el aprendizaje de resolución de conflictos.
  • Facilita la comunicación.

 

Beneficios emocionales:

  • Mejora la expresión de emociones, tanto de manera verbal como no verbal.
  • Aumenta la implicación e iniciativa: se observa un aumento de los usuarios en la implicación de las actividades que se llevan a cabo con un animal. Éstas las realizan con agrado y deseando interactuar con él, realizando movimientos, expresiones y actividades por propia iniciativa y respuesta espontánea.
  • Mejora la empatía: es más fácil empatizar con un animal que con un igual.
  • Favorece las demostraciones de afecto incentivando un estado afectivo positivo.
  • Mejora el sentimiento de soledad y depresión.
  • Aumenta la motivación en la realización de la actividad, al ser un elemento novedoso, divertido y dinamizador.
  • Mejora la aceptación de uno mismo y de los demás participantes, ya que los animales no juzgan y tienen una manera particular de aceptar a las personas sin calificarlas.
  • Aumenta la autoestima y el sentido del logro.
  • Favorece la independencia y la utilidad para otros.
  • Potencia en entretenimiento: la presencia de un animal ofrece, cuanto menos, un entretenimiento para las personas, incluso aquellas a las que no les gustan los animales observan sus reacciones y sus movimientos.
  • Mejora el sentido del humor/estado de ánimo
  • Mejora el control de impulsos.
  • Disminuye los niveles de ansiedad.

 

Beneficios sociales:

  • Actúa de catalizador social.
  • Aumenta el contacto físico: para algunos usuarios es muy gratificante acariciar el pelo de un animal; siendo muy difícil y desagradable establecer un contacto físico con sus iguales.
  • Mejora las relaciones sociales: la presencia de los animales abre el camino hacia una resistencia inicial por parte del/los usuario/s, y mejoran la socialización entre usuarios, usuario-terapeuta y usuario-terapeuta-familiares.

 

 

Riesgos

  • Alergias: no es conveniente incluir a pacientes que desarrollen alergias al perro del animal, de hecho, se encuentra dentro de los criterios de exclusión de cualquier programa de TAA.
  • Zoonosis: es cualquier enfermedad que puede transmitirse de animales a seres humanos. El programa sanitario de los perros de terapia participantes, está estrictamente diseñado por la veterinaria (Técnica en Terapia Asistida con Animales) que participa en el proyecto. Incluye:
    • Vacunaciones periódicas, llevando al día la cartilla de vacunaciones.
    • Desparasitaciones mensuales internas y externas.
    • Exámenes veterinarios periódicos, que nos certifican la salud del perro, cada 6 meses, así como detección periódica de anticuerpos de leishmaniosis, erlichiosis y anaplasmosis
    • Limpiezas dentales trimestrales.
    • Baños higienizantes mensuales, o bien antes y después de cada sesión, si fuera necesario.
    • Cepillado rutinario antes de cada sesión terapéutica.

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